La dama del mar.
Por qué el resplandor color sol de tu rubio cabello encendió las llamas de la ternura en mí corazón.
Por qué tú cercanía al mar y la arena es un reflejo de tu alma y el verde del bosque es el hogar del color de tus hermosos ojos de ciervo.
Ni en roma los angeles esculpieron con tanta perfección los rostros como lo han hecho con el tuyo.
Y ese brillo que te pertenece solo a tí que nadie puede apagar, por qué tú carisma parece ser más grande que cualquier palacio en oscuridad.
Posando delante del amanecer es en dónde te encontraré y saciaré mi sed de darte un beso en la mejilla cómo agradecimiento a la naturaleza por crear tal maravilla.
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