Lectora desconocida.
Mis ojos y cerebro no podían creer tal presencia, tu ser, lo que emanó en el entorno, incomparable sensación.
Que el color marrón te queda tan bien y el plateado de tus joyerías y accesorios leían a la perfección tu piel y rostro.
Que tu forma de ser, alejada de cualquier otra, leyendo donde nadie leería... por qué, "¿Que me importa si los demás no lo hacen?", detalla tu preciosa alma.
Con ese peinado tan hermoso y carismático que me encadenó la mirada hacia tí, imposible olvidar esas ondas y ese flequillo.
Por qué por más que no conozca absolutamente nada de ti, me has dado a ver más de lo que mil palabras podrían haberme dicho.
Y la sonrisa de despedida final que te dí, por qué ya había llegado a mi destino, sonrisa que sabía que iba a ser la última vez que te iba a ver en mi vida, te disfruté, desde la lejanía de mi vida a la tuya.
Esto es para tí, bella lectora del autobús.
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